miércoles, julio 15, 2009

cotidiano II

La vida cotidiana tiene reglas que cambian a diario. Tomamos una calle, y no otra, de forma inconsciente. Pero tal vez tomamos una calle, y no otra, porque en una de ellas un Dios ha muerto.

En la vida cotidiana, una cosa que era cierta nos miente, un deseo nos miente, un beso nos miente.

Cada paso que demos será el último del día. Cada gesto nos recordará la incertidumbre, cada palabra nombrará lo que no existía hasta entonces.

Cada lugar que elijamos tendrá esa doble esencia de las cosas.


buena suerte

Nada de cuanto acontece estaba en los planes. Y hoy, la rabia, la angustia, la desesperación, nos separan definitivamente.

La noche de hoy nos traerá nada, nada.


Yo soy un rey que
voluntariamente abandoné mi
trono de ensueños y cansancios.

Mi espada, pesada en brazos
flojos, a manos viriles
y calmas entregué;
y mi cetro y corona yo los dejé
en la antecámara, hechos pedazos.

Mi cota de malla, tan inútil,
mis espuelas, de un tintineo tan fútil,
las dejé por la fría escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y alma,
y regresé a la noche antigua y serena
como el paisaje al morir el día.
f. pessoa




una miradita a El Ojo de Iberoamérica 2008

martes, julio 14, 2009

cotidiano

















maten a este animal





Hace algunas semanas, en la sala de su casa en Lavapiés, mi amigo Santiago (colombiano) y yo conversábamos sobre el caso de los Hipopótamos de Pablo Escobar.

Quizás a la luz de los falsos positivos (civiles asesinados por miembros del ejército) el caso de estos artiodáctilos pasó desapercibido; no obstante, el hecho nos puede permitir re-pensar y caracterizar el gobierno del señor Alvaro Uribe (para quien todavía no lo tiene claro).

Resulta que hace dos años un par de Hipopótamos se escaparon de la mítica "finca Napoles", y hasta hace poco vivieron en la libertad que les permitió el olvido institucional (el Ministerio de Ambiente los había quitado de su lista de búsqueda y captura), fornicando a sus anchas a lo largo de todo el rio Magdalena, pastando felizmente junto a vacas y cebúes...

Pero el Estado puso en marcha su mecanismo de control y represión cotidiana, y volvió a colocar a éstos en su lista de objetivos, bajo la figura legal de "caza de control", porque los dos presuntos delincuentes implicaban un riesgo para la salud pública, los ecosistemas y los ciudadanos. Y "antes de que estos animales terminen matando a personas, es mejor eliminarlos", dijo algún funcionario.

El macho fue encontrado hace algunos días, y recibió un disparo a la altura del corazón, luego otro en la cabeza, con balas del calibre .375., mientras descansaba plácidamente sobre el río Yondó, en el Dpto. de Antioquia. Luego fue descuartizado y sus vísceras enterradas en la selva.

Su compañera, y su cría, todavía siguen libres.




viernes, julio 10, 2009

Stop

Tati se ha ido. Así empieza la historia de los nuevos días por venir. Reviso viejas fotos, viejos documentos. Historias contadas hace siglos atrás. Estoy en pausa, colgado del tiempo. Miro la gente y la vida pasar a mi lado, y no me detengo a verlos demasiado.


Domingo 25 de marzo, 2007

No la llamé. Porque las cosas no son siempre fáciles, porque me distraigo en mis miedos, porque la puerta del ascensor demora en llevarme a tierra.

Salí a caminar, y en la esquina una mujer me preguntó la hora. Seis y media. La misa de la tarde se le va. Me pide ayuda con las manecillas de su reloj, blanco nácar, sujeto a la piel y sus pliegues, giran las horas, en un instante en que el tiempo parece ser su tiempo, y las nubes también retrodecen con ellas; su mano pequeña retrocede el tiempo de ambos, hubo un silencio enorme, el tiempo retrocedió a voluntad nuestra, y ojalá hubiera continuado, y me hubiera llevado a la despedida en tu puerta, al juego en el pasillo, a tu habitación y sus estrelladas juzgadas, colgadas como Santos, a ese sueño que no te pasa, a ese momento en que cubres tu cuerpo con una toalla demasiado corta y tu cabello se seca en la sombra, sombra fría, y un poco más, más, quizás a ese momento de la noche, en la que tus piernas fueron mi lugar, el último. No la llamé. Porque no podía soportar mi urgencia, porque no podía entender como era posible que su llamada fuera el juego final de mi vida, como si después de colgar todo acabara, para siempre, en una pausa eterna, en un suicidio congelado. Y ese sonido que tienen las monedas al caer, o al ser aceptadas por la maquina del teléfono.

Perdona que insista, pero debes saber que no estoy del todo sano...que tuve que correr, correr hasta la avenida principal y cruzar el parque, y seguir, seguir hasta el final de la calle, y detenerme en el último tono, antes de que la moneda caiga, y ese sonido que tiene la vida, la vida al pasar.




jueves, julio 09, 2009

serse

Hay cosas que sólo se pueden sentir cuando llueve o cuando deja de llover. Esto me enseño Pessoa. Y lo que sentimos, cuando llueve, o deja de llover, no se siente del todo, porque lo que sentimos es el paso del tiempo. El tiempo.

¿Cómo definir lo que somos, si al final, somos una sombra única habitada por tanta gente ajena? Al igual que él, también me he sorprendido leyendo fragmentos de mi diario, de hace mas de 13 años, y me desconozco. ¿Quién los escribió? Fueron por mi cuerpo sentidos, pero era otro el que me habitaba.

No hay posibilidad de decir "soy". Y si decido habitarme, lo hago siempre con desconfianza e incredubilidad.

martes, julio 07, 2009

quédate










Bahía de las Águilas (República Dominicana)



El mar. Vienen, desde el fondo oscuro y vacío del mar, todas las humillaciones, todas las ofensas.

Recuerdo todavía la ultima vez que lo hicimos. La sensación que queda en la piel, como una espiral que penetra el mar.


Pierdo a la mujer, y gano el desasosiego.

La vida de un hombre se puede resumir en 2 o 3 decisiones, 2 o 3 errores. Eso lo se desde lo 14 años. Es lo único que se.

Le digo que se quede, pero le ofrezco sólo el vacío, el pasado, mis muertos, mis miedos, mis horrores, la ansiedad, las calles y el silencio de un hombre que aprende a golpes.

Y de todas formas, le digo, quédate, Tati.