viernes, junio 11, 2010

día 42: estipudez cotidiana

- Tirar la ropa sucia en la basura.
- Olvidarte que estás en la oficina y hacer cosas que normalmente harías en casa.
- Usar acetona en vez de alcohol.

martes, junio 08, 2010

día 39: 33 cosas antes de 33 (shosholoza)

2. Visitar South Africa


Shosholozah
Shosholozah
Ku lezontabah
Stimela siphum' eSouth Africa
Shosholozah
Shosholozah
Ku lezontabah
Stimela siphum' eSouth Africa

Wen' uyabalekah
Wen' uyabalekah
Ku lezontabah
Stimela siphum' eSouth Africa


Translation:

Go forward
Go forward
on those mountains
train from South Africa.
Go forward
Go forward
You are running away
You are running away
on those mountains
train from South Africa.
 
 
 
 



día 39: this time tomorrow

Garrel, Los Amantes Irregulares, Aurelia Alcaïs, The Kinks, correos en la bandeja de entrada.


lunes, junio 07, 2010

día 38: nostalgia



Hay canciones que parecen escritas para nuestra vida.


"Pago por ver lo que he perdido"



día 38: Valencia


Vuelvo de Valencia. Estoy cansado, y nunca me había sentido tan bien. Vamos a dejar un lado el mal humor, las confusiones, los malos entendidos, el exceso de ego, la arrogancia, y todas estas cosas que el mundo adulto trae. 

Voy quedarme con aquello que está creciendo por fuera de todo esto, y con las ganas de que todo salga bien. Creo que eso nos unía a todos adultos de este viaje, a pesar de todo.

De este largo viaje, me quedo con la historia de Brain, y Zava. El primero es Xhosa, el segundo Zulu. Los dos juntos hablan más de 20 idiomas, inglés entre ellos, y algo de afrikaans, aunque tratan de usarlo cada vez menos. 

Zava me contó que el día que terminó el apartheid, sudáfrica bailó y lloró durante 10 días. Brain, en cambio, me contó su idea sobre la igualdad: piensa en el cuerpo humano, uno no dice mi brazo es mejor que mi pierna, o mi cabeza es mejor que mis hombros. Debemos ver al Otro de esta forma.

Ya en Madrid, nos despedimos cantando la canción de todos estos días,  aunque antes tuvimos que tranquilizar a Rubén, que no dejaba de llorar. 







jueves, junio 03, 2010

día 33: confesión


El día que cumplí 14 años mis padres me regalaron la colección de música clásica de Salvat. Cien cassettes y tres libros de historia de la música. 

Creo que la mitad de la población de Guayaquil tiene esa colección. De hecho, su hay un indicador de clase que no falla es tener esa colección: clase media empobrecida.

Mi madre se la compró a una amiga que pasaba por un mal momento y se metió a vender de todo. Por ese entonces las cosas no iban tan mal en casa, nos lo podíamos permitir.

En menos de un año los escuché todos. Durante ese año en el Conservatorio las cosas se comenzaron a poner incómodas porque me negaba a cortar el pelo, así que prefería evitar las clases y quedarme en casa escuchando música. Además, de mis compañeros de curso, yo tenía la guitarra más vieja y se desafinaba durante las clases, así que era mejor no ir. Esto lo pude hacer hasta que me descubrieron, me dieron una paliza y volví a las clases con regularidad.

De entre toda la colección, si hubo un autor que nos cautivó a todos fue Tchaikovsky.  Y digo todos porque en esa época venía a casa, casi todas las tardes, el Chino. Mi hermano, el Chino y yo jugábamos ajedrez. Nos quedábamos durante horas escuchando a T y aprendiendo a intimidar a nuestro contrincante, no con salidas novedosas, sino como se juega en el suburbio: con cháchara. Cháchara y P3R, no falla. Luego de escuchar a T y tenerlo metido en el cuerpo, salíamos a la calle, a jugar ajedrez en la calle, de ser posible en una esquina  y si además desde esa esquina se podía  ver pasar toda la violencia de la ciudad, mucho mejor. 

El Chino, diez años mayor  nosotros, luego se dedicaría vender medicina robada, camaretas y dar clases de ajedrez en colegios privados. Todo a la vez.

No puedo evitarlo, en el concierto para Violín de T hay ese olor a suburbio, a perros callejeros, a vodka, a locos suburbanos que entregaron su vida al ajedrez y al alcohol. Es como lo dice Alexei Guskov, en El Concierto: toda música es una confesión, y toda canción es un intento por alcanzar aquello que no está.






día 33: estipidez cotidiana

6. Hacer la cama con el móvil dentro, y luego tirarte horas buscándolo.

7. Buscar las gafas y llevarlas puestas.

8. Meter en la nevera cosas que son del armario y viceversa.

9. Salir de la habitación y olvidar lo que ibas a hacer.

10. Vestirte para trabajar un día que no tienes que trabajar.

11. Despertar creyendo que es domingo y es lunes.

12. Ponerte los zapatos antes que el pantalón.

13. Decidir que no te vas a lavar el pelo y meterte en la ducha y mojarte de pies a cabeza.

miércoles, junio 02, 2010