Este movimiento que hago hacia ti es sólo eso, movimiento, déjame pensarlo así, lo único real en un tiempo como este, un tiempo que te destruye cuando intentas explicarlo. Estos son los actos desesperados de los que un día creyeron que serían amados sólo por ser jóvenes, sólo por su forma de esperarlo todo.
lunes, marzo 23, 2009
Los amantes regulares, de Pauls
Alan Pauls. Este escritor argentino nació en Buenos Aires en 1959. Actualmente colabora en suplementos culturales de Página 12
He aquí sus comentarios acerca de "Los Amantes Regulares" de Garrel.
Los amantes regulares es la réplica, el antídoto, el golpe de gracia con el que Philippe Garrel, que en el Mayo francés tenía 20 años, pone en ridículo y demuele sin apelaciones el kitsch reblandecido de Los soñadores, de Bernardo Bertolucci, que entonces tenía 27. Los dos films evocan la insurrección obrero-estudiantil que tuvo en vilo a Francia a fines de los ’60 y tienen el mismo actor protagónico, el magnífico Louis Garrel (hijo de Philipppe).
He aquí sus comentarios acerca de "Los Amantes Regulares" de Garrel.
Los amantes regulares es la réplica, el antídoto, el golpe de gracia con el que Philippe Garrel, que en el Mayo francés tenía 20 años, pone en ridículo y demuele sin apelaciones el kitsch reblandecido de Los soñadores, de Bernardo Bertolucci, que entonces tenía 27. Los dos films evocan la insurrección obrero-estudiantil que tuvo en vilo a Francia a fines de los ’60 y tienen el mismo actor protagónico, el magnífico Louis Garrel (hijo de Philipppe).
Pero mientras Bertolucci aburguesa las combustiones callejeras reduciéndolas a un ménage-à-trois que ya era viejo en Jules et Jim, Garrel –en casi tres horas de cine puro, filmado en el blanco y negro más deslumbrante que se recuerde– les restituye toda su fuerza, su intempestividad y su valor de acontecimiento. La primera hora del film, casi sin palabras, se ocupa de la calle: planos quietos, largos, con estudiantes de espaldas y cascos de moto en la cabeza que contemplan cómo más allá alguien arroja una molotov o desaparece en una humareda, mientras la banda sonora multiplica el ruidismo de una rebelión sin forma y sin rumbo. Todo es lento y vertiginoso a la vez. El tiempo parece congelado en una violencia teatral, condenada a la repetición. El resto del film transcurre un año después, casi a puertas cerradas, y es una historia de amor, la de los “amantes regulares”, el poeta y la escultora, que intentan en vano hacer durar la abrupta incandescencia del mes más famoso de la segunda mitad del siglo XX.
El trío de bellos libertinos de Los soñadores comparte casa, cama y bañadera, corretea en cueros por un crujiente piso parisiense y parece actuar para un público invisible de gerontes desesperados, no por volver a desear, sino por ver, por reconocer lo que alguna vez desearon: una imagen; taciturnos y ensimismados, los estudiantes del film de Garrel –con François y Lilie, los amantes, a la cabeza– hablan en voz baja, viven sentados en el piso o recostados, adormecidos por pipas de opio. Como los slogans que Godard escribía en carteles en La chinoise, una frase política, cada tanto, relampaguea en ese mundo cuchicheado y deja caer los restos de una pulsión que a meses de manifestada ya parece marciana. Bertolucci debería ser enjuiciado por malversación de título: en Los soñadores nadie sueña; todos escenifican el fantasma de un hombre envejecido que confunde paladear con desear.
En Los amantes regulares, en cambio, sueñan todos. Meses después de mayo del ’68, en la escena más bella de la película, François sueña con... mayo del ’68. Ninguna nostalgia, ninguna misericordia, nada de autocomplacencia: nocturno y romántico, el film de Garrel es verdadero porque rechaza la lógica del pretexto en la que se regodea Bertolucci: el amor como pretexto para la política, la política como pretexto para el amor.
Domingo 27 de agosto, 2006
domingo, marzo 15, 2009
premisa
amar
hasta la deformidad,
hasta cuando nadie te reconozca
imagen y semejanza de la lentitud.
empezar
sin saber el nombre de las cosas
sin literatura,
que sólo te acompañen hechos
como rocas,
material opaco y silencioso
en este mundo
y discretamente salir
por la puerta trasera
sábado, febrero 07, 2009
1973 RPM
Las balas siempre serán más rápidas que las palabras,
pero al final, ambas,
causarán lo mismo.
pero al final, ambas,
causarán lo mismo.
Allende duda. ¿Perdimos el tiempo hablando maestro?. Se reclama no haber armado al pueblo, ¿Tendría que haber conformado milicias como Alessandri Palma, no?. Y sin embargo, tanta sangre.
Se despide de Payita, y de sus labios, las mejores uvas de chile. Pide a Beatriz que abandone La Moneda. Le dice adiós a Tancha, a sus ojos verdes, al amor cansado. Le dice adiós al pueblo de cobre.
Salgo del documental, y soy presa fácil de la rabia. ¿Qué hacer maestro, si al final de la noche sólo somos piel y sueños?
Se despide de Payita, y de sus labios, las mejores uvas de chile. Pide a Beatriz que abandone La Moneda. Le dice adiós a Tancha, a sus ojos verdes, al amor cansado. Le dice adiós al pueblo de cobre.
Salgo del documental, y soy presa fácil de la rabia. ¿Qué hacer maestro, si al final de la noche sólo somos piel y sueños?
La soledad de Allende
se parece tanto a la nuestra
se parece tanto a la nuestra
(Quizás la rabia se nos pase tirándole el zapato a algún tirano)
jueves, febrero 05, 2009
lo que construyo
Hace un par de semanas fui a ver Entre les murs, y a partir de entonces he ido sintiendo la necesidad de contar lo que hago.
¿Cómo mostramos la realidad de los centros educativos? ¿Cómo abordamos sus conflictos? ¿Quién lo debe hacer? ¿Qué finales conocen, conocemos?
Durante esta semana he tenido el reto de realizar un taller sobre racismo en un colegio concertado de la ciudad de Madrid. Los alumnos, etiquetados ya por el sistema educativo (grupo de diversificación y de compensación educativa, grupo con dificultades de aprendizaje, grupo específico singular), provienen en su mayoría de países como Ecuador, Perú, Colombia y Marruecos.
Este grupo "singular", ha vivido algunos incidentes en el aula (que los educadores tradujeron como brotes de discriminación e intolerancia) y por ello nos solicitaron la realización de un curso para poder trabajar esos conflictos.
Conflictos. La palabra conflicto suele asustar. Lo importante es evitarlos., alejarlos, separarlos de nuestro lado. En cuánto algo se vuelve conflictivo, mejor dejarlo pasar.
Pero he aprendido con mi compañera (disparatada) que el conflicto "faz parte".
La escuela, los educadores, la sociedad en general, sueñan con sujetos "educados" en la paz, personas totalmente adaptadas, como en el delirio de Aldous Huxley.
Por el contrario, hay que educarnos en el conflicto.
Por eso, lo primero que debemos procurar con talleres como estos es que el conflicto sea visible, porque es lo que el "aula", como espacio simbólico donde se expresan relaciones de poder, siempre trata de evitar.
Durante los días que ha durado el taller, la primera sorpresa ha sido la fuerza de los argumentos de estos jóvenes. Los debates, las respuestas ante las situaciones por las cuales los he conducido, han sido toda una sorpresa para los educadores, que han observado (y observan) el proceso. Han sido capaces, en apenas 2 días, de descubrir lo que tienen en común: inconformidad por la educación que reciben, padres y madres en el paro, barrios marginales y sin ofertas culturales, pocos espacios para la participación real en la sociedad. Han sido capaces de tomar conciencia de las fuerzas y antagonismos sociales que están detrás de la discriminación, y como los afecta. Para Freire la concienciación es el paso previo para la transformación social.
Nos despedimos en conjunto del concepto de "cultura" (ese concepto tramposo), y tratamos de recibir con asombro "lo común". Lo común, las clases sociales, los antagonismos, las contradicciones estructurales de este sistema, ellos lo supieron reconocer en apenas dos días.
¿Qué sucede con la educación? ¿Por qué no es capaz de renovar su lenguaje, sus objetivos, sus expectativas ante educandos que manifiestan el sin-sentido de lo que aprenden? Sus educadores también presienten estas preguntas, lo viven a diario...
En algún momento transcribiré los diálogos, válidos como fuente primaria para cualquiera que estuviera interesado en este tema.
¿Cómo mostramos la realidad de los centros educativos? ¿Cómo abordamos sus conflictos? ¿Quién lo debe hacer? ¿Qué finales conocen, conocemos?
Durante esta semana he tenido el reto de realizar un taller sobre racismo en un colegio concertado de la ciudad de Madrid. Los alumnos, etiquetados ya por el sistema educativo (grupo de diversificación y de compensación educativa, grupo con dificultades de aprendizaje, grupo específico singular), provienen en su mayoría de países como Ecuador, Perú, Colombia y Marruecos.
Este grupo "singular", ha vivido algunos incidentes en el aula (que los educadores tradujeron como brotes de discriminación e intolerancia) y por ello nos solicitaron la realización de un curso para poder trabajar esos conflictos.
Conflictos. La palabra conflicto suele asustar. Lo importante es evitarlos., alejarlos, separarlos de nuestro lado. En cuánto algo se vuelve conflictivo, mejor dejarlo pasar.
Pero he aprendido con mi compañera (disparatada) que el conflicto "faz parte".
La escuela, los educadores, la sociedad en general, sueñan con sujetos "educados" en la paz, personas totalmente adaptadas, como en el delirio de Aldous Huxley.
Por el contrario, hay que educarnos en el conflicto.
Por eso, lo primero que debemos procurar con talleres como estos es que el conflicto sea visible, porque es lo que el "aula", como espacio simbólico donde se expresan relaciones de poder, siempre trata de evitar.
Durante los días que ha durado el taller, la primera sorpresa ha sido la fuerza de los argumentos de estos jóvenes. Los debates, las respuestas ante las situaciones por las cuales los he conducido, han sido toda una sorpresa para los educadores, que han observado (y observan) el proceso. Han sido capaces, en apenas 2 días, de descubrir lo que tienen en común: inconformidad por la educación que reciben, padres y madres en el paro, barrios marginales y sin ofertas culturales, pocos espacios para la participación real en la sociedad. Han sido capaces de tomar conciencia de las fuerzas y antagonismos sociales que están detrás de la discriminación, y como los afecta. Para Freire la concienciación es el paso previo para la transformación social.
Nos despedimos en conjunto del concepto de "cultura" (ese concepto tramposo), y tratamos de recibir con asombro "lo común". Lo común, las clases sociales, los antagonismos, las contradicciones estructurales de este sistema, ellos lo supieron reconocer en apenas dos días.
¿Qué sucede con la educación? ¿Por qué no es capaz de renovar su lenguaje, sus objetivos, sus expectativas ante educandos que manifiestan el sin-sentido de lo que aprenden? Sus educadores también presienten estas preguntas, lo viven a diario...
En algún momento transcribiré los diálogos, válidos como fuente primaria para cualquiera que estuviera interesado en este tema.
miércoles, febrero 04, 2009
semen up!
Las charlas de la oficina me van introduciendo, poco a poco, en la música de la movida madrileña. Grupos desconcertantes, música de garaje y de "barcete".
Aquí un grupo que "lo hizo muy bien"
[Véase también: Las Vulpess, con la canción Me gusta ser tu puta; o toda la discografía de La Polla Records, pero sobre todo el disco "Toda la puta vida igual"]
Aquí un grupo que "lo hizo muy bien"
[Véase también: Las Vulpess, con la canción Me gusta ser tu puta; o toda la discografía de La Polla Records, pero sobre todo el disco "Toda la puta vida igual"]
martes, febrero 03, 2009
kaleth morales
Kaleth murió repentinamente, con tan sólo 25 años, en la cumbre de su carrera. Lo descubrí hace poco, en una de las tantas despedidas que me prepara este año, adioses de amigos y amigas que no olvidaré.
domingo, febrero 01, 2009
camila la nieve y yo
La nieve, flores silenciosas volviendo a la tierra...
Camila y yo sobre el sofá, observamos en silencio el agua nieve, hasta que se va transformando en grandes petalos de una flor fugaz.
Camila juega sobre el cristal, queriendo atraparla. Yo juego a que llega al lugar donde estoy.
No reprochamos su paso efímero.
El único dogma, la finitud
¿No es verdad?
El único dogma, la finitud
¿No es verdad?
Camila juega sobre el cristal, queriendo atraparla. Yo juego a que llega al lugar donde estoy.
Historias Mínimas: Hu, el raro
A 200 Km de Riad (Arabia Saudita), en un pequeño pueblo rodeado de arena, se pueden ver varias tiendas de campaña, donde en la pausa de la tarde cientos de trabajadores descansan y beben litros de agua para volver a hidratarse. Durante el verano, me cuenta Hu, el calor alcanza los 60 grados, y debes beber un litro de agua por hora, porque sino morirías en dos días.
Hu decidió viajar a Arabia Saudita porque quería conocer la situación de los cientos de venezolanos, chinos, indios, paquistaníes y españoles (entre otros), que (invisibles a la historia) trabajan en la construcción de una planta de extracción de gas. Algunos llevan años, Hu sólo estuvo uno.
Con un solo día libre a la semana, la jornada empezaba a las 5 de la mañana y terminaba a las 7 de la tarde. Durante el día libre, la única opción era irse a la capital a comer, y volver. Si te quedabas en el pueblo (ficticio, porque Hu llama pueblo al conjunto de tiendas de campaña o pequeñas casas prefabricadas donde los trabajadores duermen y comen), tu única opción es dormir, o meditar, como en el caso de Hu (aunque el mismo se define como un "falso budista"). La comida era practicamente basura, y le costó tres meses a su cuerpo acostumbrarse a ella, las continuas diarreas, la fiebre y el calor que lo inmovilizaba fueron parte de ese proceso.
No hay mucho que contar, dice Hu. Nunca hubo incidentes, nunca hubo peleas, solo silencio, trabajo y desierto.
Con el dinero ahorrado compró un coche (el cual piensa vender porque no encuentra trabajo en Madrid). Le pregunto qué hacía antes, y me responde que estudió con Carlos Giménez. Carlos Giménez es el director del postgrado de mediación intercultural (escuela de Antropología de la Autónoma) donde se han formado cientos de mediadores sociales. He conocido a muchos de ellos, y al igual que Hu, caminan resentidos por el mundo de lo social, recordando una escuela que nunca les ha dado apoyo. "Carlos sabe hacer hijos, pero no sabe mantenerlos", es la frase predilecta de Hu para explicarlo.
Durante un tiempo, Hu trabajó para el ayuntamiento de Madrid, y fue casi una estrella mediática porque era el primer (sino el único) chino con formación social de la ciudad, y fue por ello un importante mediador entre la creciente comunidad china y la administración. Pero como siempre ocurre, la ineficiencia y torpeza de los programas sociales terminó agotándolo. "Mi madre todavía no me lo perdona, pero yo si".
Hu habla con metáforas o símiles. Y me cuenta que todos en su ciudad -Hangzhou- hablan así. "Mi primera ciudad europea fue París, y todavía la sigo queriendo. Un hombre, aunque tenga muchas mujeres, siempre querrá a su primera mujer".
El se siente el "chino" más vago de todo Madrid (quizás del mundo), porque no tiene empleo, pero tampoco pierde el sueño por el dinero, como sus demás familiares y amigos. "Yo, yo soy el raro".
Antes de irse me da un par de pistas para comer buena comida china, allá por la glorieta de Santa María de la Cabeza, creo que dijo "Buen Gusto". Le propongó una peli de Zhang Yimou, pero tiene sueño.
Termina el té, es tarde, debe regresar a casa.
Hu decidió viajar a Arabia Saudita porque quería conocer la situación de los cientos de venezolanos, chinos, indios, paquistaníes y españoles (entre otros), que (invisibles a la historia) trabajan en la construcción de una planta de extracción de gas. Algunos llevan años, Hu sólo estuvo uno.
Con un solo día libre a la semana, la jornada empezaba a las 5 de la mañana y terminaba a las 7 de la tarde. Durante el día libre, la única opción era irse a la capital a comer, y volver. Si te quedabas en el pueblo (ficticio, porque Hu llama pueblo al conjunto de tiendas de campaña o pequeñas casas prefabricadas donde los trabajadores duermen y comen), tu única opción es dormir, o meditar, como en el caso de Hu (aunque el mismo se define como un "falso budista"). La comida era practicamente basura, y le costó tres meses a su cuerpo acostumbrarse a ella, las continuas diarreas, la fiebre y el calor que lo inmovilizaba fueron parte de ese proceso.
No hay mucho que contar, dice Hu. Nunca hubo incidentes, nunca hubo peleas, solo silencio, trabajo y desierto.
Con el dinero ahorrado compró un coche (el cual piensa vender porque no encuentra trabajo en Madrid). Le pregunto qué hacía antes, y me responde que estudió con Carlos Giménez. Carlos Giménez es el director del postgrado de mediación intercultural (escuela de Antropología de la Autónoma) donde se han formado cientos de mediadores sociales. He conocido a muchos de ellos, y al igual que Hu, caminan resentidos por el mundo de lo social, recordando una escuela que nunca les ha dado apoyo. "Carlos sabe hacer hijos, pero no sabe mantenerlos", es la frase predilecta de Hu para explicarlo.
Durante un tiempo, Hu trabajó para el ayuntamiento de Madrid, y fue casi una estrella mediática porque era el primer (sino el único) chino con formación social de la ciudad, y fue por ello un importante mediador entre la creciente comunidad china y la administración. Pero como siempre ocurre, la ineficiencia y torpeza de los programas sociales terminó agotándolo. "Mi madre todavía no me lo perdona, pero yo si".
Hu habla con metáforas o símiles. Y me cuenta que todos en su ciudad -Hangzhou- hablan así. "Mi primera ciudad europea fue París, y todavía la sigo queriendo. Un hombre, aunque tenga muchas mujeres, siempre querrá a su primera mujer".
El se siente el "chino" más vago de todo Madrid (quizás del mundo), porque no tiene empleo, pero tampoco pierde el sueño por el dinero, como sus demás familiares y amigos. "Yo, yo soy el raro".
Antes de irse me da un par de pistas para comer buena comida china, allá por la glorieta de Santa María de la Cabeza, creo que dijo "Buen Gusto". Le propongó una peli de Zhang Yimou, pero tiene sueño.
Termina el té, es tarde, debe regresar a casa.
jueves, enero 29, 2009
La verdad de Gaza (II)
Por lo de Gaza, no creo que el ataque israelí como respuesta a los cohetes palestinos tenga solo que ver con las elecciones. Puede que me haya explicado mal. Por el lado de Israel, hay también el miedo a que Hamas se haya fortalecido como lo han hecho los Hezbollah de Líbano, y la voluntad de aprovechar de los últimos días de la presidencia de Bush para serrar la cuenta con Hamas. Creo que cuestiones de esta envergadura no se explican principalmente con las ventajas económicas que le pueden sacar algunos especuladores, y me parecería incluso levemente racista con respecto al estereotipo del judío apegado solo al dinero verlo de esa manera. Del embargo a Gaza, por ejemplo, se han beneficiado comerciantes egipcios y palestinos, además de israelíes. Pero eso pasa en todos los países, y hasta cuando los nazis encerraban a los judíos en los guetos sin dejarlos salir para comprar comida. Otra cosa es como se sale de todo eso. Te vuelvo a decir que a mi no me gusta mucho Hamas, en realidad no solo por ser integristas sino también porque creo que la solución militar del conflicto no existe, aun menos en el caso de los palestinos, porque no tienen ningún respaldo concreto en los países más poderosos. Creo que el único país que ha echado al embajador israelí en protesta contra lo que pasa a Gaza ha sido Venezuela. Así que temo que la pulseada para ver cual de los dos pueblos va a aguantar más lutos y sufrimientos va a seguir para rato, y lamentablemente la opción militar está tomando cada vez más fuerza. Justo hoy Hezbollah ha disparado unos cohetes contra el norte de Israel, hecho que puede hacer dudar que se haya tratado de una estrategia coordinada entre Hamas y Hezbollah para poner al gobierno de Israel en una situación muy complicada. Lamentablemente parece que los dirigentes políticos de todos los bandos se preocupan más del sufrimiento que le pueden causar a su enemigo que de las consecuencias que puede sufrir su propia gente. Es una lógica despiadada, pero de momento no se ven alternativas concretas.
En Cisjordania hubo y siguen habiendo algunas protestas pacifistas contra la construcciones de la muralla, por ejemplo en Beilin, con algunos éxitos, pero se trata de poca cosa con respecto a la magnitud de las injurias de los colonos y del ejercito israelí que los defiende. Como en todos los conflictos étnicos el objetivo de los contrincantes es la limpieza, la eliminación fìsica, por muerte o por deportación, del enemigo. La misma ministro y candidata del partido de centro Kadima a las elecciones ha declarado que si se crea el estado palestino todos los palestinos de ciudadanía israelí tendrían que ser expulsado del país e irse a vivir en el nuevo estado. Estas dos lógicas, la de Israel y la de Hamas, son muy parecida, pero la diferencia está en que el primero nació en 1949 de un hecho impulsado por la ONU prescindiendo de los derechos del pueblo palestino y realizado con su expulsión planificada por parte de los israelíes. Se trata de un proyecto colonial que incluso fue apoyado en un primer momento por la URSS, y que del lado de los países occidentales tiene la importancia fundamental de controlar las zona de mayor producción del petróleo y el canal de Suez (por ej., cuando Nasser quiso nacionalizar al canal las tropas israelíes intervinieron junto con ingleses y franceses contra el ejercito egipcio). Y de hecho los discursos de muchos intelectuales israelíes pseudo moderados y de los medios de comunicación, por lo menos en Italia, están claramente plagados por el así llamado (por el intelectual palestino radicado en EE.UU. Edward Said, que tu quizás conoces) "orientalismo", o sea por el pensamiento colonial o post colonial, que se presenta como la forma no tan oculta de racismo culturalista.
La estrategia de Hamas y de otros grupos palestinos de los kamikaze, que yo creo tiene que ver con la diferencia enorme de fuerza militar y mucho menos con cuestiones culturales o religiosas, le ha dado aún más legitimidad a este discurso orientalista, donde el árabe o el musulmán en general resulta ser el inculto, incivilizado, el enemigo del progreso (o sea de nosotros) y de la civilización. Y los mismos musulmanes colaboran con esta visión: en las marchas pro Palestina realizada en Milàn y en Turìn participaron muchos inmigrantes musulmanes que han terminado rezando en las plazas, cosa legítima pero muy dañina desde el punto de vista político. Bueno, otra vez me he dejado llevar por el argumento y me he demorado demasiado. Disculpa si te he aburrido, aunque creo que desde el punto de vista antropológico hay unos cuantos temas interesantes para reflexionar, a partir por ejemplo del pensamiento de Frantz Fanon.
En Cisjordania hubo y siguen habiendo algunas protestas pacifistas contra la construcciones de la muralla, por ejemplo en Beilin, con algunos éxitos, pero se trata de poca cosa con respecto a la magnitud de las injurias de los colonos y del ejercito israelí que los defiende. Como en todos los conflictos étnicos el objetivo de los contrincantes es la limpieza, la eliminación fìsica, por muerte o por deportación, del enemigo. La misma ministro y candidata del partido de centro Kadima a las elecciones ha declarado que si se crea el estado palestino todos los palestinos de ciudadanía israelí tendrían que ser expulsado del país e irse a vivir en el nuevo estado. Estas dos lógicas, la de Israel y la de Hamas, son muy parecida, pero la diferencia está en que el primero nació en 1949 de un hecho impulsado por la ONU prescindiendo de los derechos del pueblo palestino y realizado con su expulsión planificada por parte de los israelíes. Se trata de un proyecto colonial que incluso fue apoyado en un primer momento por la URSS, y que del lado de los países occidentales tiene la importancia fundamental de controlar las zona de mayor producción del petróleo y el canal de Suez (por ej., cuando Nasser quiso nacionalizar al canal las tropas israelíes intervinieron junto con ingleses y franceses contra el ejercito egipcio). Y de hecho los discursos de muchos intelectuales israelíes pseudo moderados y de los medios de comunicación, por lo menos en Italia, están claramente plagados por el así llamado (por el intelectual palestino radicado en EE.UU. Edward Said, que tu quizás conoces) "orientalismo", o sea por el pensamiento colonial o post colonial, que se presenta como la forma no tan oculta de racismo culturalista.
La estrategia de Hamas y de otros grupos palestinos de los kamikaze, que yo creo tiene que ver con la diferencia enorme de fuerza militar y mucho menos con cuestiones culturales o religiosas, le ha dado aún más legitimidad a este discurso orientalista, donde el árabe o el musulmán en general resulta ser el inculto, incivilizado, el enemigo del progreso (o sea de nosotros) y de la civilización. Y los mismos musulmanes colaboran con esta visión: en las marchas pro Palestina realizada en Milàn y en Turìn participaron muchos inmigrantes musulmanes que han terminado rezando en las plazas, cosa legítima pero muy dañina desde el punto de vista político. Bueno, otra vez me he dejado llevar por el argumento y me he demorado demasiado. Disculpa si te he aburrido, aunque creo que desde el punto de vista antropológico hay unos cuantos temas interesantes para reflexionar, a partir por ejemplo del pensamiento de Frantz Fanon.
Un abrazo. Amedeo
miércoles, enero 07, 2009
La verdad de Gaza
Reproduzco aquí una carta de mi amigo Amadeo, espero sirva para colocar luces sobre el conflicto en Gaza.
Hola Fernando, ¿como te va?...
Lo de Palestina es algo realmente atroz, y más considerando como la comunidad internacional, los países occidentales en su conjunto y, por lo menos en Italia, los medios de comunicación están planteando la cuestión. Los hipócritas intentos de "mediación" de hecho son sólo de pantalla, mientras sirven para que el gobierno de Israel pueda seguir con su política genocida.
En lo concreto: 1) no es verdad que Hamas ha roto la tregua, sino que no la ha renovado en la fecha de vencimiento porque Israel no ha respetado las condiciones establecidas, especialmente en lo que se refiere al bloqueo económico que ha determinado en la zona de Gaza una verdadera emergencia humanitaria, reconocida por organismos internacionales neutrales; 2) es verdad que Hamas ha disparado unos cuantos cohetes contra el sur de Israel, pero se trata en su gran mayoría de aparatos muy rudimentarios, y que hasta antes de la agresión israelí no han matado a nadie, sino a dos chicas palestinas, por ser muy imprecisos. No se puede comparar el efecto de esos cohetes, incluso los más poderosos, con la destrucción de vidas y viviendas y edificios públicos provocadas por el cuarto ejercito del mundo, el israelí, que según parece está utilizando, como hace pocos meses en Líbano, incluso armas de fósforo y otras prohibidas por los acuerdos internacionales; 3) puede ser que el gobierno de Israel haya tomado como pretexto los cohetes para destruir la fuerza militar de Hamas antes que se vuelva poderosa como la de Hezbolla en Líbano, que el ejercito de Israel no pudo vencer en su tiempo a pesar de las masacres parecidas a las de ahora. Sin embargo es muy probable que una de las razones principales de la actual agresión, como de otras anteriores (por ejemplo contra Líbano en el '82, me parece) son las elecciones en Israel, donde resultaba cierta la victoria de la derecha (siempre que los otros se puedan considerar de centro o de izquierda). El actual ministro de Exteriores y candidata para el partido Kadima, Zipi Livni, no tenía, antes de esta guerra, ninguna posibilidad de ganarle a Netanyahu. Además, Bush y su banda de criminales se están por ir, e Israel tenia que aprovechar antes que asumiera Obama, cuya amistad con Israel no está todavía probada; 3) a mí un partido religioso como Hamas no me gusta para nada, pero hay que reconocer que ha ganado en las únicas elecciones libres en Palestina, porque los dirigentes laicos son corruptos, los líderes más carismáticos los han matado o detenido los israelíes (que, junto con EE.UU., han financiado en los '80 a Hamas exactamente para crearle problemas a Al Fatah), y porque el proceso de paz se ha parado totalmente y resulta una tomadura de pelo: los colonos judíos siguen extendiendo su presencia en los territorios ocupados por el ejercito israelí, tomando tierra, casas y el agua, fundamentales para la sobrevivencia de la población palestina. Está pasando lo mismo que en la conquista del west, donde los blancos, en este caso los judíos, sobre todo europeos, se han adueñado progresivamente de todas las tierras matando a los indios o encerrándolos en reservas.
Eso, yo creo, es el proyecto del estado sionista, un estado étnico-religioso, que nace del nacionalismo del siglo XIX y que surgió con el lema: "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". Lamentablemente hay un pueblo en esa tierra, y por eso había, y hay, que borrarlo. Esto no lo digo yo, lo dicen historiadores e intelectuales incluso israelíes. Esto es lo que está pasando, a pesar de las mentiras de los diarios que ponen en el mismo plan la niña del sur de Israel que tiene que escaparse en el bunker para escapar de los cohetes de Hamas y los centenares de niños palestinos muertos o heridos por los aviones y los tanques que están cayendo en una de las áreas más densamente pobladas del planeta, donde vive un millón y medio de personas.
El ex primer ministro laborista (¡¡o sea de izquierda!!) Golda Meir decía que se le iba el sueño cada vez que nacía un niño palestino. Como se trata de una guerra también demográfica, la mortalidad de la población civil palestina no es un problema para el ejercito israelí. Como me dijo una vez un señor judío aquí en Turín: " Si los palestinos fueran un pueblo vital (concepto que me parece levemente nazi) ya se habrían marchado."
Disculpa si me he demorado tanto en el asunto, que por supuesto es mucho más complicado y necesitaría de más tiempo, por ejemplo hablando del rol de Israel como estado colonial y que explica porque personajes que hasta poco eran fuertemente antijudíos (por ejemplo Bush y los teo-cons evangélicos como él, o los ex fachas italianos) le tienen tanto aprecio al estado de Israel. Como te habrás dado cuenta, estoy realmente muy indignado y me duele mucho lo que está pasando.
Espero que este mail no te resulte demasiado aburrido o demasiado ideológico, pero es cierto de este tema es difícil de hablarlo sin ponerle también el corazón, por lo menos si a uno le revientan las injusticias. Aún más pensando cuanto tuvieron que sufrir los judíos durante tantos siglos en Europa (pero no en los países árabes, donde lo han acogido casi siempre bien y han vivido en paz hasta los '60, pero esa es otra historia).
Un abrazo, Amadeo
Lo de Palestina es algo realmente atroz, y más considerando como la comunidad internacional, los países occidentales en su conjunto y, por lo menos en Italia, los medios de comunicación están planteando la cuestión. Los hipócritas intentos de "mediación" de hecho son sólo de pantalla, mientras sirven para que el gobierno de Israel pueda seguir con su política genocida.
En lo concreto: 1) no es verdad que Hamas ha roto la tregua, sino que no la ha renovado en la fecha de vencimiento porque Israel no ha respetado las condiciones establecidas, especialmente en lo que se refiere al bloqueo económico que ha determinado en la zona de Gaza una verdadera emergencia humanitaria, reconocida por organismos internacionales neutrales; 2) es verdad que Hamas ha disparado unos cuantos cohetes contra el sur de Israel, pero se trata en su gran mayoría de aparatos muy rudimentarios, y que hasta antes de la agresión israelí no han matado a nadie, sino a dos chicas palestinas, por ser muy imprecisos. No se puede comparar el efecto de esos cohetes, incluso los más poderosos, con la destrucción de vidas y viviendas y edificios públicos provocadas por el cuarto ejercito del mundo, el israelí, que según parece está utilizando, como hace pocos meses en Líbano, incluso armas de fósforo y otras prohibidas por los acuerdos internacionales; 3) puede ser que el gobierno de Israel haya tomado como pretexto los cohetes para destruir la fuerza militar de Hamas antes que se vuelva poderosa como la de Hezbolla en Líbano, que el ejercito de Israel no pudo vencer en su tiempo a pesar de las masacres parecidas a las de ahora. Sin embargo es muy probable que una de las razones principales de la actual agresión, como de otras anteriores (por ejemplo contra Líbano en el '82, me parece) son las elecciones en Israel, donde resultaba cierta la victoria de la derecha (siempre que los otros se puedan considerar de centro o de izquierda). El actual ministro de Exteriores y candidata para el partido Kadima, Zipi Livni, no tenía, antes de esta guerra, ninguna posibilidad de ganarle a Netanyahu. Además, Bush y su banda de criminales se están por ir, e Israel tenia que aprovechar antes que asumiera Obama, cuya amistad con Israel no está todavía probada; 3) a mí un partido religioso como Hamas no me gusta para nada, pero hay que reconocer que ha ganado en las únicas elecciones libres en Palestina, porque los dirigentes laicos son corruptos, los líderes más carismáticos los han matado o detenido los israelíes (que, junto con EE.UU., han financiado en los '80 a Hamas exactamente para crearle problemas a Al Fatah), y porque el proceso de paz se ha parado totalmente y resulta una tomadura de pelo: los colonos judíos siguen extendiendo su presencia en los territorios ocupados por el ejercito israelí, tomando tierra, casas y el agua, fundamentales para la sobrevivencia de la población palestina. Está pasando lo mismo que en la conquista del west, donde los blancos, en este caso los judíos, sobre todo europeos, se han adueñado progresivamente de todas las tierras matando a los indios o encerrándolos en reservas.
Eso, yo creo, es el proyecto del estado sionista, un estado étnico-religioso, que nace del nacionalismo del siglo XIX y que surgió con el lema: "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". Lamentablemente hay un pueblo en esa tierra, y por eso había, y hay, que borrarlo. Esto no lo digo yo, lo dicen historiadores e intelectuales incluso israelíes. Esto es lo que está pasando, a pesar de las mentiras de los diarios que ponen en el mismo plan la niña del sur de Israel que tiene que escaparse en el bunker para escapar de los cohetes de Hamas y los centenares de niños palestinos muertos o heridos por los aviones y los tanques que están cayendo en una de las áreas más densamente pobladas del planeta, donde vive un millón y medio de personas.
El ex primer ministro laborista (¡¡o sea de izquierda!!) Golda Meir decía que se le iba el sueño cada vez que nacía un niño palestino. Como se trata de una guerra también demográfica, la mortalidad de la población civil palestina no es un problema para el ejercito israelí. Como me dijo una vez un señor judío aquí en Turín: " Si los palestinos fueran un pueblo vital (concepto que me parece levemente nazi) ya se habrían marchado."
Disculpa si me he demorado tanto en el asunto, que por supuesto es mucho más complicado y necesitaría de más tiempo, por ejemplo hablando del rol de Israel como estado colonial y que explica porque personajes que hasta poco eran fuertemente antijudíos (por ejemplo Bush y los teo-cons evangélicos como él, o los ex fachas italianos) le tienen tanto aprecio al estado de Israel. Como te habrás dado cuenta, estoy realmente muy indignado y me duele mucho lo que está pasando.
Espero que este mail no te resulte demasiado aburrido o demasiado ideológico, pero es cierto de este tema es difícil de hablarlo sin ponerle también el corazón, por lo menos si a uno le revientan las injusticias. Aún más pensando cuanto tuvieron que sufrir los judíos durante tantos siglos en Europa (pero no en los países árabes, donde lo han acogido casi siempre bien y han vivido en paz hasta los '60, pero esa es otra historia).
Un abrazo, Amadeo
domingo, diciembre 28, 2008
historias mínimas: Resurreción
Imaginen una mujer, pequeñita, como lámpara de noche, y blanca, como una jarrita de leche. Sus huesos delgados, su piel fina, curtida de sol y frío. Sus hombros encogidos, su pelo blanco.
Ahora me cuenta viejas historias, la muerte de su marido, que luchó en la guerra civil española, contra la republicanos, pero lo hacía por hambre. Y sin embargo, Martín murió de pereza, me dice. Y me confiesa en el oído que el día que murió ella sintió cierto alivio.
La vida siempre fue así. De niña crió ovejas y fue lo que hizo hasta que se casó. Luego lavó ropa, después crío animales, y finalmente sobrevivió con la pensión que le dejó su marido al morir.
Nunca fue a la escuela, pero sabe escribir, y lleva un pequeño cuaderno donde va escribiendo desde hace más de 5 años lo que hace a diario. A veces me lo deja leer, para que le corrija las faltas, porque sabe que las tiene pero no sabe dónde las ha cometido. Leo su letra, grande y abierta, no constreñida ni relamida, como otras que conozco. Cuenta lo difícil que es subir las cuestas, lo vacía que está la iglesia, y comenta para sí una carta que hace poco le llegó de un hermano, donde le pide que lo visite. Se promete ir. Luego va recordando viejas navidades, "Una navidad tuvimos que vender la mitad del cerdo que habíamos comprado para poder pagarlo". Reímos.
Le he traído una bufanda. Sonríe y me regala dos besos.
Ya en la puerta, se me acerca y me pregunta cómo estoy de dinero. Le digo que bien. Pensaba regalarte algo. No hace falta, estoy bien.
Imaginen que se aleja con la bufanda, en silencio acaricia el piso.
Ahora me cuenta viejas historias, la muerte de su marido, que luchó en la guerra civil española, contra la republicanos, pero lo hacía por hambre. Y sin embargo, Martín murió de pereza, me dice. Y me confiesa en el oído que el día que murió ella sintió cierto alivio.
La vida siempre fue así. De niña crió ovejas y fue lo que hizo hasta que se casó. Luego lavó ropa, después crío animales, y finalmente sobrevivió con la pensión que le dejó su marido al morir.
Nunca fue a la escuela, pero sabe escribir, y lleva un pequeño cuaderno donde va escribiendo desde hace más de 5 años lo que hace a diario. A veces me lo deja leer, para que le corrija las faltas, porque sabe que las tiene pero no sabe dónde las ha cometido. Leo su letra, grande y abierta, no constreñida ni relamida, como otras que conozco. Cuenta lo difícil que es subir las cuestas, lo vacía que está la iglesia, y comenta para sí una carta que hace poco le llegó de un hermano, donde le pide que lo visite. Se promete ir. Luego va recordando viejas navidades, "Una navidad tuvimos que vender la mitad del cerdo que habíamos comprado para poder pagarlo". Reímos.
Le he traído una bufanda. Sonríe y me regala dos besos.
Ya en la puerta, se me acerca y me pregunta cómo estoy de dinero. Le digo que bien. Pensaba regalarte algo. No hace falta, estoy bien.
Imaginen que se aleja con la bufanda, en silencio acaricia el piso.
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