viernes, julio 09, 2010

día 71: el hilo de la fábula (borges)


El hilo que la mano de Ariadna dejó en la mano de Teseo (en la otra estaba la espada) para que éste se ahondara en el laberinto y descubriera el centro, el hombre con cabeza de toro o, como quiere Dante, el toro con cabeza de hombre, y le diera muerte y pudiera, ya ejecutada la proeza, destejer las redes de piedra y volver a ella, su amor.

Las cosas ocurrieron así. Teseo no podía saber que del otro lado del laberinto estaba el otro laberinto, el del tiempo, y que en algún lugar prefijado estaba Medea.

El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en un sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad.

33 cosas antes de 33: visitar polonia

Visitar Polonia

jueves, julio 08, 2010

miércoles, julio 07, 2010

adeus

Saber que un nuevo día empieza a las 12:01 de la noche, que esta ciudad se ha vuelto la ciudad de mi adolescencia y que se despliega azarosa frente a mí. Es natural, claro, aceptar las cosas, aceptar otros diez minutos de vida. Ir a la escuela, volver a casa, recordar aquella frase de Orwell que dice que ningún objeto puede ocupar a la vez más de un mismo punto y pensar que todo lo ocurrido sólo es producto de tu imaginación. La cosas a veces son nobuenas, o doblemasnobuenas.

Hay un sentimiento de desamparo en nosotros, en el acto de separarse. 

Pero hay algo en todo esto, algo que sobrevivirá en nosotros, a pesar de los obstáculos, y se pasará de cuerpo en cuerpo, y pasaremos de uno en uno esta doctrina. Eso, aquello que entre ella y yo descubrimos.

Sí,  es verdad que las actitudes más incomprensibles de una vida tienen su origen en un deslumbramiento de la juventud. Sí, es verdad que es la tercera palabra que dices (y no la primera) es la más importante (porque se escoge en una absoluta y embriagadora libertad). Sí, es verdad que a veces soñábamos con ciudades que se convulsionaban y encontraban su hilo. Sí, es verdad que correr es el verbo de los héroes, que es nuestro verbo! Sí, es verdad que las mejores historias son aquellas que nos hacen vivir lo que ya intuíamos.  Sí, Tati, sí.


martes, julio 06, 2010

nuevos proyectos!

Bueno, este sábado será mi primera prueba con mi primer proyecto fotográfico: Parkour.

A ver que tal nos sale, pero por ahora me quedo con esta idea.


SAMPARKOUR from Wiland Pinsdorf on Vimeo.


(gracias Tati, otra vez)

jueves, junio 24, 2010

día 55: 33 cosas antes de 33

Al fin, creo que tengo la lista:

  1. Terminar esta lista
  2. Ver toda la filmografía de Bergman
  3. Ver toda la filmografía de Malle y Truffaut.
  4. Ver toda la filmografia de Woody
  5. Aprender portugués
  6. Comprar un libro de Elmer
  7. Ver a Caetano en concierto (otra vez)
  8. Vistar Londres
  9. Visitar Alemania (otra vez)
  10. Visitar Amsterdam
  11. Visitar Polonia
  12. Visitar China
  13. Visitar Buenos Aires
  14. 20 días de vacaciones en casa
  15. Leer otra vez 1984, toda la obra de de Paulo Freire, Mignolo, Eric Wolf, Bell Hooks, Nikki Giovanni, y todo el feminismo y postcolonialismo que pueda.
  16. Publicar alguna foto y participar en algún concurso
  17. Publicar alguna puta mierda
  18. Bailar toda la noche en la Playa
  19. Ir a un concierto de Calamaro, de Aute y de Sabina.
  20. Poder tocar al menos 10 canciones de Caetano en la guitarra y otras 10 de Chico.
  21. Decidir dónde quiero pasar los proximos 5 años de mi vida.
  22. Participar de algún movimiento social
  23. Aprender a cocinar con bacalao
  24. Lograr una total des-alineación, des-estructuración, des-ubicación y des-ajuste.
  25. Desaprenderlo todo constantemente
  26. Comprarme un Darshiki.
  27. Olvidar, curar, reparar, incoprorar, desechar, sumar.
  28. Vomitar lo que pienso
  29. Cultivar el odio y la perseverancia
  30. Cuidar a Violeta (mi planta, aunque en realidad es dios).
  31. Conocer una granja ecológica y vivir un tiempo en ella
  32. Viajar por toda españa
  33. Encontrar un hogar
  34. (Dejar abierta la posibilidad de transformar esta lista completamente)

    día 55: I try


    domingo, junio 13, 2010

    día 44: The Ethical slut (flash back)


    "Esta historia no tiene un final ordenado —hablamos durante horas, o quizás estuve escuchando, y escuché lo duro que era para ella, cómo se sintió invadida, cómo sintió que su casa no era un sitio seguro...cómo se sintió atacada por ella y por mí, del miedo que tuvo a que la abandonase. No llegamos a conclusiones sencillas que se convierten en buenas historias para libros —simplemente nos dedicamos a dejar salir nuestra angustia, y nos fuimos a dormir exhaustas. Nos levantamos a la mañana siguiente sintiéndonos mejor, pero sin haberlo superado. El tema volvió a surgir en los dos días siguientes.."


    "Mi amante y yo aún estamos enamoradas y trabajando en ello. Estamos comprometidas con esta relación, y con solucionar nuestras diferencias con compasión por la otra y por nosotras mismas. De vez en cuando me aterra la idea de que me abandonará..."


    "Escuchar a tu amante cuando está celosx puede ser difícil. A veces nos resulta más fácil el enfadarnos y echar a nuestrx amante de nuestro lado que mantenerse cerca cuando está sufriendo, para empatizar, para apoyar, para cuidar."

    "Cuando culpamos a nuestrx amante por estar celosx, estamos intentando justificar nuestro intenso deseo de no tener que escuchar cuánto duele cuando vamos camino de la puerta para ir a jugar con otra persona. Es una manera horrible de evitar tener que enfrentarte con tus sentimientos de culpa. Si esto te suena familiar, si has experimentado momentos como este en tu vida, te recomendamos que practiques la habilidad de quedarte en silencio con el dolor de tu amante y el tuyo. Recuerda, tú no tienes que solucionar nada, todo lo que tienes que hacer es escuchar, a ti mismx o a otra persona, y entender que duele. Punto."

    The Ethical Slut
    Dossie Easton y Janet Hardy

    día 44: Stella


    Mi primer día en el colegio jamás lo olvidaré. Llegué tarde, sin cuadernos ni bolígrafos, y al entrar a la sala general el profesor de turno me hizo salir de ella.  Entré otra vez y otra vez me volvió a expulsar. Tuve que hacerlo durante 3 ocasiones, hasta que Felipe me dijo, despacito, que me estaba olvidando de saludar. 

    Se suponía que este era un colegio distinto, que el director era un viejo amigo del partido comunista, y que aquí tendríamos una educación diferente. Yo venía ya con pocas expectativas sobre la educación. Había estado en 4 escuelas distintas, no conservaba ningún amigo y la verdad es que no me gustaba estudiar. Mis profesoras y profesores, todos ellos sin excepción, me parecían sádicos perversos que disfrutaban a través del castigo. Se los podía ver casi llorar de placer cuando castigaban, cuando sancionaban, cuando te echaban del salón; la crueldad fina y planificada de la tarea escolar extra, el apetito desordenado de la regla cayendo sobre tus manos. Alguna vez pude escuchar cierto jadeo.

    Yo leía muy poco (casi nada o más bien nada) y sólo me interesaba coleccionar figurillas, leer comics y jugar ajedrez.

    Pensaba que el colegio sería un lugar distinto, pero seguí jugando el mismo papel. La única diferencia es que en el colegio descubrí a muchos otros que querían jugar el mismo papel que yo. 

    Ese primer año pasó indiferente para mí. El segundo, conocí a Tomás. Era el hijo de los mejores amigos de mis padres, y venía con un buen curriculum: se había leído ya El Capital a los 12 años, conocía de historia como nunca he conocido a otra persona y jugaba ajedrez. En esto último fue en lo único que pude superarlo. Fue gracias a él (aunque él no lo sabe) que me comenzaron a interesar los libros que había en casa. El primero de todos, El coronel no tiene quien le escriba. Recuerdo que lloré varios días con el final, y que mis padres pensaban que debía ir a un psicólogo, porque acababa de descubrir la muerte. 

    Luego vinieron las primeras fiesta, en las cuales jamás me terminé de sentir bien, el primer amor , los primeros poemas, la banda de música y los covers (¡Sepultura!), las expulsiones del colegio. 

    Tuvieron que pasar casi 18 años para que llegara Stella, y me pidiera recordar este tiempo, la época en que comencé a crecer. Ya te hecho de menos, Stella.










    (El parecido de Guillaume Depardieu con su padre es impresionante)